Hay un momento del que casi nadie habla en voz alta.
Después de años estudiando, cuando por fin terminas, miras todo lo que sabes, todo lo que hiciste… y aparece una pregunta:
¿y ahora qué?

No porque no hayas aprendido.
No porque no hayas hecho lo que tocaba.
Sino porque el mundo no responde como esperabas.
Si estudiaste o estás estudiando Relaciones Internacionales, es probable que ese momento ya te haya pasado. Y si no, probablemente te va a pasar.
¡No es tu carrera!

Te formaste para entender cosas que no son evidentes:
-Dinámicas de poder
-Conflictos que no siempre se ven
-Decisiones que se toman en distintos niveles al mismo tiempo
-Contextos donde no hay respuestas simples
Pero cuando sales al mercado, ocurre algo distinto.
Tu perfil no se entiende con facilidad.
Te piden experiencia que no tienes.
Y empiezas a cuestionarte algo más profundo.
¡Si elegiste bien!
Esa duda no aparece porque no valgas.
Aparece porque nadie te enseñó a traducir lo que sabes.
La distancia:
Hay una distancia entre lo que aprendiste y cómo eso se usa fuera.
Esa distancia es real. No es un error tuyo. Tampoco desaparece sola.
Se corrige entendiendo cómo se interpreta lo que sabes en otros contextos, no solo se corrige con más teoría.
Sabes analizar sistemas complejos.
La pregunta es si has aplicado ese análisis a ti.
Perfil no es lo mismo que propuesta:
Puedes tener un perfil interesante y aun así no saber explicarlo. Pudiste ser el brillante del salón de clases.
El problema es que no está formulado de forma que alguien más lo entienda, tampoco es que no tengas valor, que esto no te confunda más.
Decir “soy internacionalista” no dice mucho fuera de ciertos espacios.
Pero cuando explicas qué haces en términos de problema y solución, cambia la lectura.
¿La solución? Es hacer legible lo que ya existe.

Lo que no se comunica no se usa y te hace sentir más invisible:
Puedes tener capacidad de análisis, pensamiento estratégico, lectura de contexto.
Si no sabes cómo expresarlo, no entra en juego.
No porque no exista, sino porque no se reconoce.
y ¿cúal es la pregunta incómoda?
Hay una pregunta que suele evitarse:
¿Qué problema puedes ayudar a resolver ahora mismo?
No en el escenario ideal.
No cuando tengas más experiencia.
Ahora:

Por ejemplo:
En vez de decir cuando te presentas sólo: Soy internacionalista, puedes agregar:
Analizo riesgos y contextos internacionales para que las empresas tomen decisiones con menos errores, menos pérdidas y mayor calidad y claridad operativa.
No digas sólo que haces análisis. Di qué pasa cuando lo haces.
Si tu análisis no reduce errores, no ahorra tiempo o no evita pérdidas… el mercado no lo percibe como valor.
Es común querer empezar desde una posición concreta: un cargo, una organización, un contexto.
Pero las trayectorias no empiezan ahí. Y si, quedaría muy bonito tu nombre con un cargo pomposo en un organigrama, lo sé.
La universidad te da una base.
El mercado te obliga a convertir esa base en resultados.
Y esa diferencia —entre saber y saber aplicar— es la que termina marcando tu valor real.
Diagnóstico:
Si aplicas la lógica que usas para analizar países o contextos, puedes mirarte con más precisión:
…qué sí está funcionando
…qué se repite cuando las cosas no avanzan
…qué oportunidades estás dejando pasar
…qué estás evitando cambiar
Sin ese ejercicio, todo se interpreta como bloqueo.
Con ese ejercicio, aparecen decisiones.
No todo es externo
Hay una parte que no siempre se dice.
No todo depende del mercado.
A veces tiene que ver con cómo te posicionas, cómo te explicas, o qué evitas hacer.
También con el paso de dejar de ser estudiante y empezar a construir algo que todavía no está definido.
Hay tres movimientos que debes trazar:
No como método cerrado, sino como forma de trabajar:

-Cuestionar: revisar si lo que estás interpretando es la única lectura posible.
-Cambiar: usar lo que ya tienes de otra manera. (puedes usar la estrategia llamada SCAMPER, pero esto es otra cátedra, que luego podemos abordar).
-Conquistar: avanzar con acciones pequeñas que generan movimiento real.
Uso de lo que aprendiste:
Las herramientas que desarrollaste no están limitadas a un sector concreto.
Se usan cuando:
-Tomas decisiones con información incompleta
-Entiendes lo que no se dice directamente
-Gestionas intereses distintos
-Sostienes conversaciones difíciles
Por lo tanto, hay que aprender habitar en el momento y dolor de la página en blanco, porque uno piensa que significa empezar desde cero.
Hay un recorrido, aunque no esté ordenado.
La pregunta no es cómo empezar.
Es qué haces con lo que ya está. La SIMPLEZA y la HAZTITUD (Hacer con Actitud), te ayudará a darle otra mirada a esta etapa. Y esto no es ser filosóficos, me hubiera gustado que me hubieran enseñado esto cuando egresé por primera de la universidad en el 2011 y así saber gestionar mis miedos en el camino, para pasar por ese efecto post egresado universitario. Nos vemos en otro momento del blog,
Si llegaste hasta aquí, no lo dejes en lectura.
Esta semana propuse algo en una charla que quiero traer también aquí.
Una tarea simple, pero incómoda si la haces en serio:
- Escribe cuál es tu activo más real ahora mismo, de acuerdo a tu perfil CV.
- Nombra la conversación que estás evitando.
- Define en una frase qué haces, sin usar el título de tu carrera.
- Y decide un primer movimiento concreto esta semana.
No necesitas más teoría.
Necesitas verte con más precisión.
Si quieres ayuda de cómo poder transformar funciones descriptivas en funciones resolutivas, sólo debes contactarme y te puedo ayudar a trazar una ruta, a darle color y luz a ese lienzo en blanco.
¡Conversemos!
Alejandra Barroeta
Autora del libro: Tu éxito desde el lienzo y Consultora Internacional en Comunicación Asertiva, Negociaciones y Reinvención Personal
LinkedIn: Alejandra Barroeta
Instagram: @alejandrabarroetaex
Puedes adquirir el libro en: www.alejandrabarroeta.com
«Ver con nuevos ojos, transitar con certeza»
